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Thursday, October 11, 2007


EMBARAZO Y DIETA.


Se dice que la primavera es la estación del amor. La época en que florece, no sola la vegetación que tanta belleza imprime al paisaje, si no que también florecemos los seres humanos. Las estadísticas señalan que es la primavera la estación del año en la cual se produce la mayor cantidad de embarazos, observándose diferencias estadísticamente significativas con el verano, otoño e invierno.
La investigación en materia de dietética y nutrición ha demostrado la considerable influencia positiva que tiene una alimentación equilibrada sobre el curso del embarazo. Concretamente, el estado nutricional y los hábitos alimentarios de la futura madre son factores directamente relacionados con su salud y la de su hijo. Se trata, por lo tanto, de un período muy adecuado para revisar los hábitos de vida.

¿Qué tanto influye el peso de la mujer en desarrollo del niño por nacer?

Es conocido el hecho de que el peso materno pregestacional y la ganancia ponderal durante el embarazo influyen directamente sobre el peso fetal. Es así como el bajo peso y la obesidad materna, se relaciona con recién nacidos pequeños y grandes para la edad gestacional, respectivamente.

Una alimentación racional en esta etapa fisiológica de la vida femenina es la mejor ayuda para prevenir alumbramientos prematuros e incluso problemas ligados al desarrollo del recién nacido como puede ser la disminución de peso o de talla, menor resistencia a las infecciones, etc.
Cabe señalar que, desde el punto de vista nutricional es del todo aconsejable planificar el embarazo para permitir, por medio de una dieta equilibrada y de la incorporación de suplementos nutricionales, preparar al organismo para enfrentar una situación fisiológica de gran exigencia. La mujer que tiene una carencia antes de la gestación es difícil que la supere una vez embarazada. Es probable que el problema se mantenga o agrave, lo que puede perjudicar el curso y el resultado del embarazo.

¿Debe la mujer embarazada comer por 2?

La embarazada debe obtener de sus alimentos los nutrientes requeridos para 2 personas, para ella misma y para su bebé, sin embargo, esto no quiere decir que deba comer el doble, creencia muy extendida hasta hace algún tiempo pero que hoy en día se revierte debido a una creciente tendencia a la información que entregan los equipos de salud, a través de los medios de comunicación y directamente con las mujeres en las consultas públicas y privadas.

En las recomendaciones nutricionales de la FAO/OMS se aprecia un aumento variable de todos los componentes nutricionales, lo cual implicaría un cambio de las características de su dieta o recibir suplementación de algunos nutrientes. Esta afirmación es discutible, ya que el embarazo, como una situación fisiológica, debiera compensar los mayores requerimientos con un aumento de la dieta habitual, siempre que ésta esté adecuadamente equilibrada.

¿Cuales son los principales cambios que debiera introducir una mujer embarazada en su dieta?

Si partimos de la base que la dieta pregestacional es equilibrada y estamos frente a una mujer con peso normal la recomendación es la siguiente:

Durante el primer trimestre debiera aumentar el aporte de calórico en 150 calorías diarias, lo que se logra con una taza de leche y una manzana de alrededor de 200 gramos. Para el segundo y tercer trimestre aumentaremos 200 calorías más, aporte que se obtiene con un plátano mediano (150 calorías) más 2 nueces (50 calorías).

En cuanto a las proteínas los requerimiento durante el embarazo se incrementan en alrededor de un 12%, para favorecer la necesaria expansión del volumen sanguíneo materno, el crecimiento de las mamas, del útero y, especialmente, el aumento de los tejido fetales y placentarios. Este 12 % adicional de proteínas se cubren con la incorporación de la taza de leche que se incorporó cuando fue necesario aumentar el aporte calórico.
Respecto de las proteínas debe tenerse presente, además de la cantidad, la calidad de estas, esto en atención a que los aminoácidos esenciales se encuentran mayoritariamente concentrados en las proteínas de origen animal que en las provenientes del reino vegetal. En este sentido además de la leche, que debiera consumirse en cantidad de 3 tazas diarias, la dieta debe contemplar carnes preferentemente blancas (pescado, pollo, pavo) en cantidad de 100 gramos diarios y huevo cuya proteína es de un alto valor biológico, 3 a 4 huevos en la semana es recomendable.

Hierro. La anemia por déficit de hierro constituye una patología nutricional de alta prevalencia en las embarazadas, debido a los importantes requerimientos de hierro durante el embarazo y a dietas pobres en este elemento, especialmente en las dietas promedio de los países en desarrollo.Los requerimientos de hierro durante el embarazo son aproximadamente 1.000 mg, estimándose 270 mg transferidos al feto, 90 mg a la placenta, 450 mg utilizados en la expansión del volumen sanguíneo de la madre y 170 mg de pérdida externa.
El hierro proporcionado por los alimentos oscila entre 6 a 22 mg diarios y sólo el 20% es de origen animal. La absorción del hierro de origen vegetal es del 1% y del hierro de origen animal entre 10 y 25%, de ahí que la suplementación con hierro medicamentoso constituya una de las acciones preventivas más relevantes del control prenatal.

Calcio: Durante el embarazo los requerimientos de calcio aumentan hasta 1.200 mg/día, lo que equivale aproximadamente a un 50% más que en el estado pregestacional. Se recomienda un aporte extra de 400 mg/día mediante aporte adicional de productos lácteos o calcio medicamentoso.La leche de vaca proporciona 125 mg de calcio por 100 ml, de ahí que una madre que puede ingerir entre 750-1.000 cc de leche diario, más otros productos lácteos adicionales, cumple adecuadamente con los requerimientos necesarios para un buen desarrollo del esqueleto fetal.

El aumento en las necesidades de vitaminas puede perfectamente cubrirse con una dieta balanceada que incluya a lo menos 5 porciones diarias de frutas y o verduras. Se deberá tener especial cuidado con la suplementación de vitaminas del tipo liposolubles dado que se han descrito malformaciones en el feto, producto de la ingesta excesiva de vitamina A y también con vitamina D.

Respecto de lo anterior, se debe insistir en las bondades de una dieta balanceada que incluya preferentemente 3 a 4 tazas de leche al día, carnes blancas o huevo diariamente, cereales integrales en forma diaria, legumbres 2 veces al día, frutas y verduras en cantidad de 5 porciones diarias al menos. La exposición diaria y moderada a la luz solar favorecerá la síntesis de vitamina D en el organismo. Respecto de la suplementación medicamentosa esta deberá centrarse en las necesidades de hierro, calcio y ácido fólico, los que preferentemente deberán iniciarse en época previa a la concepción.

¿Es aconsejable el control nutricional en la embarazada?

En el primer control prenatal la embarazada debe tener un diagnóstico nutricional, con fines de implementar una serie de medidas en relación a sus características nutricionales. El diagnóstico se basa fundamentalmente en dos parámetros maternos: el peso y la talla.

Las madres con bajo peso tienen como objetivo nutricional un aumento de peso superior al 20% de su peso inicial e idealmente un aumento total en relación con la magnitud del déficit, es decir alcanzar al término de la gestación una relación peso/talla mínima equivalente al 120%.
Las madres con normopeso tienen como objetivo nutricional un aumento del 20% de su peso inicial alcanzando al término de la gestación una relación peso/talla entre 120 y 130%.
Las madres con sobrepeso deben incrementar un peso tal que las ubique al término de la gestación entre 130 y 135% de la relación peso/talla.Las madres obesas deben incrementar su peso no menos de 7,5 kilos y no más de 10,5 kilos. Una ganancia de peso en este rango permite no cometer iatrogenia en la nutrición fetal y la madre no incorpora masa grasa adicional a su peso pregestacional.

¿Qué podemos señalar respecto del consumo de alcohol y el uso del tabaco durante el embarazo?

Durante el embarazo deben evitarse las bebidas alcohólicas. El consumo habitual es capaz de producir efectos adversos en el recién nacido, retraso en el crecimiento e incluso el síndrome alcohólico – fetal, caracterizado por retraso en el crecimiento, anomalías en el desarrollo cráneo facial y alteraciones en el sistema nervioso central.

El hábito de fumar en las mujeres embarazadas está asociado con menor peso al nacer. El tabaco aumenta el riesgo de rotura prematura de membranas, parto de pre término, hemorragias anteparto, retraso en el crecimiento intrauterino, en resumen, aumento de la morbi mortalidad perinatal.
Como efecto a largo plazo del consumo de tabaco durante el embarazo, se ha observado un aumento en el riesgo de desarrollar diabetes y enfermedades siquiátricas en adolescentes cuyas madres han sido fumadoras durante la etapa gestacionalDurante el embarazo deben evitarse las bebidas alcohólicas. El consumo habitual es capaz de producir efectos adversos en el recién nacido, como retrasos de crecimiento o incluso el síndrome alcohólico-fetal, caracterizado por retraso de crecimiento, anomalías en el desarrollo craneo-facial y alteraciones del sistema nervioso centralDurante el embarazo deben evitarse las bebidas alcohólicas. El consumo habitual es capaz de producir efectos adversos en el recién nacido, como retrasos de crecimiento o incluso el síndrome alcohólico-fetal, caracterizado por retraso de crecimiento, anomalías en el desarrollo craneo-facial y alteraciones del sistema nervioso centralDurante el embarazo deben evitarse las bebidas alcohólicas. El consumo habitual es capaz de producir efectos adversos en el recién nacido, como retrasos de crecimiento o incluso el síndrome alcohólico-fetal, caracterizado por retraso de crecimiento, anomalías en el desarrollo craneo-facial y alteraciones del sistema nervioso central

¿Cómo podemos resumir la importancia de la dieta durante el embarazo?

En general, las recomendaciones alimentarias durante la gestación pretenden conseguir los siguientes objetivos:
- Cubrir las necesidades de alimentos propias de la mujer gestante.
- Satisfacer las exigencias nutritivas debidas al crecimiento fetal.
- Preparar al organismo materno para afrontar mejor el parto.
- Asegurar reservas grasas para la producción de leche durante la futura lactancia.
En poblaciones desarrolladas, la anorexia y el control extremo del peso corporal, así como el padecimiento de obesidad y el excesivo consumo de tabaco, cafeína y alcohol, pueden condicionar una disminución de la fertilidad. Por otra parte, las deficiencias en ácido fólico, vitamina A, C, D, E, B1, zinc, selenio, yodo, calcio y hierro han sido señaladas como las responsables de algunos casos de infertilidad, que se solucionaron al corregir la carencia.



Rafael Jiménez Lira
Nutricionista (Msc)

Wednesday, May 02, 2007


MUJER Y DIETA


Este texto corresponde al desarrollo del tema en el programa "Puro Cariño", en radio Cariño 104.9, conducido por Rafael Araneda.

Rafael Araneda (introducción):

La mujer, a través de la historia de la humanidad ha cumplido el rol fisiológico de la maternidad y el cultural del cuidado de sus hijos. A partir de la segunda mitad del siglo XX, los grandes cambios socioculturales y económicos la han integrado a la actividad laboral, social, política y económica. La necesidad de un adecuado desarrollo físico y biológico para seguir cumpliendo estos múltiples roles, sin que se dañe su salud ni la de los hijos, obliga ha entregarles los aportes nutricionales específicos que requieren en las distintas etapa de la vida. El banco mundial ha señalado: “Invertir y proteger a la mujer entre los 14 y 50 años de edad, ofrece los mejores retornos en salud, socioeconómico, productivo y demográfico, con evidentes beneficios para la familia, la comunidad y la economía mundial”.

¿Cuales son los problemas que enfrenta hoy la mujer derivados de la nutrición?

A partir de la adolescencia, la mujer tiene el doble de riesgo que el hombre de presentar obesidad. Esto debido a los actuales patrones de alimentación y actividad física. Una encuesta efectuada en la región metropolitana revela que el 29 % de las calorías de la dieta de la mujer derivan de las grasas y que en un tercio de ellas el aporte de calorías grasas superaba el 35%. Otros hechos destacables fueron el bajo consumo de frutas, verduras y lácteos y un alto consumo de azúcar. Se estima que el patrón de consumo de este sector de la población se alterará más en el tiempo favoreciendo el incremento de la obesidad y de las enfermedades crónicas no trasmisibles. Por otro lado, estudios chilenos orientados a pesquisar la prevalencia de factores de riesgo, señalan que el sedentarismo afecta a cerca del 80 % de las mujeres, a pesar que el criterio establecido para definir que una persona era activa, implicaba la realización de solo 2 sesiones semanales de 15 minutos de ejercicios físicos programados. La inactividad física en mujeres se presenta desde muy temprano en la vida, observándose un aumento sostenido en edades mayores y con mayor frecuencia en el nivel socio económico bajo.

¿Qué otros problemas de salud presenta la mujer además de la obesidad?

En la mujer, también son más prevalentes la hipertensión arterial (de un 20 a un 60 % dependiendo de la edad) y la diabetes mellitus tipo 2, ambas patologías asociadas a la obesidad y que constituyen junto con las enfermedades cardiovasculares isquémicas, las tres primeras causas de muerte en la mujer adulta.

Sin embargo, hoy quisiera destacar además, 3 problemas nutricionales ocasionados por carencia:

La osteoporosis, que también afecta más a la mujer que al varón y que suele manifestarse con fracturas patológicas frente a traumas mínimos y determina una gran morbi – mortalidad y costo en salud. La osteoporosis se asocia a una menor ingesta de calcio e inactividad física. Después de los 65 años la fractura de caderas en mujeres triplica a la del varón. Si bién es cierto, la osteoporosis afecta al adulto, debe prevenirse en las edades tempranas de la vida ya que durante las primeras 3 décadas de la vida se adquiere el 99 % de la masa ósea máxima, que corresponde a la reserva de calcio esquelética, para cubrir las necesidades de pérdidas fisiológicas de las edades posteriores. La masa ósea máxima depende, entre otros factores, del calcio de la dieta y de la actividad física. En la post menopausia y en la vejez, una adecuada ingesta de calcio también contribuye a prevenir la osteoporosis al retardar la pérdida ósea. Los estudios sobre nutrición del calcio señalan que dos de cada tres escolares ingieren menos del 50% de la recomendación diaria y que en las mujeres, la ingesta de calcio es menor que la de los varones. Estudios realizados por el Ministerio de Salud en población adulta y en embarazadas, también destacan el bajo consumo de productos lácteos que son los alimentos que más calcio aportan. Las mujeres deben consumir 4 porciones de lácteos al día para cubrir los requerimientos de calcio.

La anemia nutricional también es más prevalerte en la mujer debido a una mayor pérdida de hierro generada por los flujos menstruales. Afecta aproximadamente al 20% de las mujeres en edad fértil en los grupos de mayor riesgo social, asociada a un déficit de ingesta de hierro por bajo consumo de carne.

Otro componente de la dieta cuyo consumo está por debajo de la recomendación es la fibra. El bajo consumo de fibra dietética se asocia a un mayor riesgo de varios tipos de cáncer y también a obesidad. Estudios chilenos señalan que el consumo de fibra no sobrepasa los 15 gramos diarios que corresponde a menos del 60 % de lo recomendado por el instituto nacional del cáncer de los estados Unidos de América (25 a 30 gramos) para la prevención del cáncer colorectal y mamario. La fibra juega un rol importante en la protección de la mucosa del tracto digestivo previniendo la mayoría de los cánceres digestivos y de mama, que tiene una alta mortalidad en la mujer. El consumo diario de frutas y verduras en cantidad de 5 porciones diarias, como también de productos integrales contribuyen a disminuir la prevalencia de cáncer y favorece la mantención de un peso corporal adecuado.

¿Por qué se le da tanta importancia al ácido fólico durante el embarazo?

En la mujer que intenta embarazarse, junto con la importancia de mantener sus depósitos de calcio y hierro normales es fundamental preocuparse por el ácido fólico. Esta vitamina tiene un rol fundamental en la prevención de los “Defectos en el cierre del tubo neural”, malformación fetal que puede manifestarse como una anencefalia (ausencia de una parte importante del cerebro), o como espina bífida (medula espinal queda sin protección ósea). Al respecto cabe señalar que el cierre del tubo neural se produce entre el día 15 y 18 después de la concepción, de manera que esta completamente formado, en el momento que la mujer se entera que está embarazada.
Lo anterior significa que las mujeres deben asegurar un consumo adecuado de acido fólico previo a su embarazo, en tal sentido, junto con una dieta rica en verduras de hojas verdes, se ha recomendado que las mujeres con posibilidad de embarazo se les administre una dosis de 0.4 mgr. de ácido fólico al día. Sin embargo, y debido a la gran cantidad de embarazos no planificados se hizo necesario buscar la forma de asegurar una ingesta adecuada de ácido fólico, fue así como en Chile, a contar de enero del año 2.000, se fortificó la harina de panificación con 220 microgramos de ácido fólico por cada 100 gramos de harina, con lo cual se logra cubrir la recomendación de este micronutriente con el consumo de 2 panes diarios.

¿La obesidad es peligrosa durante el embarazo?

Un adecuado control del peso desde antes de la concepción es fundamental para disminuir el riesgo de malformaciones congénitas. Múltiples estudios demuestran que la obesidad y la diabetes son enfermedades que aumentan el riesgo de malformaciones congénitas, especialmente craneofaciales y músculo esqueléticas y que ambas patologías actúan en forma potenciada en la causa de estas afecciones.

¿Qué consejos finales podemos darles a las mujeres?
Es muy importante que la mujer que planifica embarazarse en el futuro cercano acuda a una consejería nutricional que permita corregir antes del embarazo, condiciones de malnutrición por déficit o por exceso, asegurar una adecuada ingesta de ácido fólico, hierro, calcio, y otros micronutrientes importantes para el desarrollo embrionario y fetal.



Rafael Jiménez Lira
Nutricionista (Msc)

Tuesday, February 28, 2006

LA DIABETES, SE PUEDE PREVENIR
Después de una larga ausencia, vuelvo hoy a encontrarme con mi querido blog, debo reconocer que lo he extrañado. Varias son las razones de esta prolongada ausencia: vacaciones, trabajo, una disminución preocupante de mi actitud creadora. Sin embargo, existe hoy en mi una suerte de frustración que se alimenta con una insatisfacción en los resultados que quisiera obtener con los pacientes diabéticos que diariamente atiendo. Veo a diario también la frustración que ellos experimentan. Les agobia las restricciónes alimentarias, son testigos permanentes del deterioro de su salud y así lo manifiestan. Tengo la sensación culpable del que llega tarde. Probablemente sea eso estamos llegando tarde.
Debemos intervenir fuertemente en el recien nacido... antes, en la mujer embarazada, talvez más precozmente, en la mujer en edad fertil, prepararla - desde la perspectiva de salud - para el embarazo. Una mujer que se encuentre en un estado de pleno equilibrio en el aspecto nutricional: peso adecuado, con buenas reservas de hierro, calcio y ácido fólico entre otros. Esto solo se consigue con una dieta saludable para lo que la educación es fundamental. Es preciso crear la necesidad vital de la actividad física, los seres humanos requerimos de un cambio dramático en el estilo de vida.
Debe propiciarse una actidud de cambio que involucre a las autoridades políticas, a la industria alimenticia, a los medios de comunicación, las instituciones educacionales en todos los segmentos (básica, media, universitaria), en las políticas de recursos humanos de empresas e instituciones y en la consciencia de cada ciudadano.
El ser humano se deteriora cada día más, los actuales hábitos de alimentación y de sedentarismo están llevándonos a morir cada dia con mayor frecuencia de infartos y enfermedades cardiovasculares, cuyo origen está, en la mayoría de los casos, en una dieta hipercalórica conducente a obesidad y consecuentemente a hipertensión, diabetes, dislipidemias y cáncer.


Rafael Jiménez Lira
Nutricionista (Msc)